Ayer fue un dia feo y lluvioso, con un cielo gris y sin más espectativas que estar tirado en el sofá. Pero después de comer, unos amigos me dijeron que iban al Factory de Oporto, que si me apuntaba. Pese a mi odio a los centros comerciales, el plan me pareció cojonudo y allá fuimos.
Parecía fácil. Un enorme cartel en la frontera anuncia: Factory. Oporto. Saída Mindelo.. Así que enfilamos la autopista camino de Oporto. Buscar la salida de Mindelo y tan contentos. Pero fue pasando el rato, nos fuimos acercando a Oporto, cruzamos el Duero, pasamos Oporto, y Mindelo no aprecía. Cagoen…. Ale, a dar la vuelta que sino acabamos en Lisboa. Cruzamos de nuevo el río por otro puente, nuevo, con pintas de circunvalación. Pero craso error. La anchura del puente disminuía de golpe dejándonos en un callejón sólo sabe Dios donde en el cenro de Oporto (que se debe tener millón y medio de habitantes, tampoco es un pueblito). Tras dar muchas vueltas sin sentido por el centro, por fin encontramos la Oficina de Turismo, nustra salvadora. La fulana no tenía ni idea de que era el Factory ese, pero al parecer una de sus compañeras si. Nos dijo que saliésemos de Porto por la IC1 y que cpgiésemos la salida de Mindelo. Allí que mejor preguntáramos, que ni idea. Bueno. Algo es algo. Además nos dio un plano de Oporto. Ya sólo nos quedaba salir de allí. Así que le preguntamos a un guardiña portugués con pinta de vago, cuya explicación consistió en vire alí a esquerda e logo pasen por un viaduto. A pesar del que ya había un tráfico considerable, y a pesar de las parcas instrucciones del guardiña, conseguimos llegar a la IC1, y un rato después, al Factory. A todo esto ya eran las 7 de la tarde. El sitio resultó ser un fraude, pero bueno. Estábamos. Por si no lo sabeis, los Factory son unos centros comerciales con tiendas de ropa de fuera de temporada y con taras. Allí sólo había ropa fea que no fueron capaces de vender ni en las terceras rebajas.
Bueno. Todo hecho. Ya sólo había que volver para casa por la autovía. Muy bien, autovía nueva, recién estrenada, casi sin tráfico. Al rato ya veíamos Galicia al fondo, al otro lado del Miño. Pero NO. Poco antes la autovía se terminaba, dejándonos tirados en una carretera tercermundista que se adentraba en un bosque que ya quisiera para sí los de Blair Witch Project. España cada vez se alejaba más y la carretera parecía llevar a ninguna parte. Tras un buen rato dando vueltas por los montes, al fin aparecimos en Caminha, y encontramos la carretera. Por fin. A eso ya de las 10 de la noche, llegamos a Tui sanos y salvos, y con algo que contar (no ropa que enseñar)
Moraleja: los de la Guía Campsa no mentían. Cómprala.

audio: Imagine, A Perfect Circle