Después de mil y un problemas ya estamos en Budapest. La primera impresión de la ciudad es extraña, se mezclan diferentes sensaciones. Por un lado todos esta cubierto de una leve capa de polvo de sal, que hace que la ciudad esté extremadamente sucia. Esto es debido a la sal que echan para combatir el hielo. La ciudad está llena de edificaciones con un aire de europa del este increíble. Si no fuera por los Burger Kings y MacDonalds por todos lados parecería que estuvieramos en una ciudad de la europa comunista. Aún no hemos tenido tiempo de visitar ninguno de los monumentos típicos, sólo de pasear un poco por la ciudad y disfrutar del frío extremo que hace. Es increíble ver el Danubio con placas de hielo gigantes bajando por él. Otra de las sorpresas del día fue el albergue donde nos vamos a alojar. Nos sale cada noche a cinco euros por lo que tampoco nos esperabamos grandes cosas. Es un piso de estudiantes, en el que alquilan habitaciones. La verdad es que no está nada mal, parece eso, un piso de estudiantes, aunque internacional. En él tenemos un ordenador, desde el que estoy posteando, por lo que si no llego muy cansado estos días intentaré postear a menudo.