Virtually every home has an horreo, a corn shed that looks like a miniature stone cathedral

Un americano, reportero del New York Times. Su reportaje consiste en hacer un viaje de noventa días alrededor del mundo gastando lo menos posible. Su comienzo, Lisboa. Designios del Señor quisieron que acabase pasando unos días en una pequeña aldea de la costa gallega. El pulpo, los castros y el vino de la casa se mezclan en este relato de viaje con impresiones tan insólitas como esta de los hórreos o “… houses whose tiled walls resembled old pixilated Atari video games”. Ahora esá en Barcelona y partirá rumbo a Venecia y Padua. Pero seguro que no olvida su paso por el peculiar fin del mudo.
El artículo está aquí (obviamente en inglés).

Pd.: seguramente lo que no sabía el americano es que gran parte de los estupefacientes que adquirirá en su viaje llegaron a la vieja Europa por una de las idílicas playas que veía desde su ventana. O quizá sí…