Hace dos fines de semana Pedro, Pablo y yo nos fuimos a pasar unos días a Cassis. Nosotros acostumbrados a grandes hoteles de lujo, viajes en primera y todas esas cosas que te permite la suculenta beca erasmus, decidimos, sólo por esta vez, prescindir de todo lujo. Así que el viaje de placer a la playa acabo siendo una expedición en toda regla. Dormimos en la montaña, pateamos kilómetros y kilómetros de zonas escarpadas, tuvimos problemas de provisiones, nos perdimos escalando una pared de la montaña, y mil problemas más. Menos mal que han quedado unas buenas fotos que podemos ver en la página de Pablo.