Los suecos, son gente rara. Al margen de ser rubios con mofletes colorados. Primeramente está el detallen de que un sueco no habla nunca si no es preguntado. Al parecer, ellos lo hacen por no molestar. Claro que eso es lo que nos dice la gente que lleva aquí ya años, y pudiere ser mentira. Si consigues entablar algún tipo de conversación, en cambio, si que son muy dados a ponerse a debatir de cualquier caso. Nada de banalidades de hablar del tiempo y que si estudias o trabajas. En concreto lo del proceso de Bologna debe estar aquí muy candente porque no sería la primera vez que termino a las tantas hablando con sueco/a de eso. Lo típico que te cuentan cuando estás en el “sur”, vamos. Está el detalle de los tranvías en los que tienes que pagar, también muy recurrido por todo el que ha viajado al norte, o que te puedes dejar la cartera tirada en el suelo que nadie te la va a robar. Pero, hay dos cosillas (haber hay más, con tiempo) que se escapan a la culturilla popular sobre los suecos.

Primero, el tabaquillo este que los suecos toman como condenados. Se llama algo así como esnús y son un especie de bolsitas de té que los suecos (y suecas) se meten bajo del labio. Aquí hace años que está prohibido eso de fumar dentro de un espacio público. Pues resulta que las inocentes bolsitas esas tienen la nicotina de diez cigarrillos de los de toda la vida. Y para colmo de males es regalado en comparación con los cigarrillos. He de añadir, que asqueroso también.
Otra: el Systembolaget. Sí, había oído hablar de que en Suecia el alcohol era caro y lo controlaba el estado. Pero uno no se da cuanta de dónde se ha metido hasta que no entra en un Systembolaget. Es un macrosupermercado del alcohol. Y cuando digo macro es macro, y ya quisieran muchos supermercados de barrio ser tan grandes. Cientos y cientos de botellas de vino (encontré albariño do Rosal!!), gienbras, whiskys, vodkas y cervezas, muchas muchas cervezas. Como dato anecdótico, hay Cumbres de Gredos, el típico vino-cartón (el tetra-brick al parecer es invento sueco, me dijeron el otro día), pero a un prohibitivo precio de 45 coronazas, unos 5 euros. Algún día que me acuerde le hago fotos. Además está siempre llenísimo, y las cajeras no paran en todo el día. Algo normal con las borracheras extremas que se cogen los suecos…


