Hoy, tras dos cafés y un té, me dormí sin quererlo una gran siesta. Tras mucho meditarlo, he llegado a tres coclusiones:
- Duermo poco
- Bebo demasiada cafeína
- Os pementos son noxentos
Tristemente, ninguna de ambas me preocupa ni voy a cambiar mis insanos hábitos (la tercera es una conclusión comodín, para abultar). Sólo hay que recordar que un matemático es una máquina encargada de transformar café en teoremas.


