Lleva seis días nevando. Sí, 6 (seis). A veces cae así como en las películas de Navidad, con copos grandes que caen con calma, vagabundenado por el cielo sin saber muy bien si el viento sopla del Este o del Oeste. Muy bonito eh. Otras, como ahora, pues te levantas y hay una maravillosa tormenta de nieve con viento. Otras no nieva, pero el viento arrastra la nieve de los tejados y la amontona delante de tu puerta. De hecho ahora hay una hermosa trincherita de medio metro para llegar hasta la puerta de mi casa. Y mi pobre bici yace semisepultada unos metros más allá. Por no hablar de la hermosa textura del barronieve que se acumula sobre las calles, a la espera de que el quitanieves la retire hacia la puerta de tu casa…
Con lo hermosos que son esos temporales atlánticos en los que no deja de llover en quince días y esa sensación de estar metido en cama con el viento y la lluvia azotando tu ventana!!


