Retomando la crónica del viaje, que habíamos dejado en la cotrovertida Praga. Viena, Wien en local. Capital de Austria y antigua capital del Imperio Austro-Húngaro, y de media Europa.
Los austríacos que conocíamos aquí son la gente más perfeccionista del globo, y así lo es su capital. Nada está fuera de orden. Nada está sucio. Nada se deja al azar. Todo esta perfectamente ordenado y ubicado. Los alemanes son unos flojos a su lado. El check out del albergue es a las 10. Y a las 10 significa a las 10, no a las 11 o a las 12, OK (vagos dormilones españoles)? advierten en el albergue.
La ciudad en sí es preciosa. Cada casa se podría considerar un palacio en otro lugar. Los palacios de verdad por supuesto son descumunales. Cuando se demolió la muralla que protegía la ciudad en 1857, un anillo de palacios, museos e iglesias, a cada cual mas monumental se irguió rodeando el centro histórico. Ringstraße se llama. Digno de ver.
Solo estuvimos un día, así que nos quedó mucho por ver. Ni el Belvedere, ni el palacio Schönbrunn, ni el museo de Historia Natural, ni tantas otras cosas. Por la noche estuvimos en el Chealse, un buen club de rock con musica en directo, acompañados por una chica que había estado de Erasmus en Göteborg el año anterior. Nos sacaron una foto :) por cierto.
Día siguiente por la mañana (a las 10), a la estacion y a Bratislava, en un corto viaje de 50 minutos.




