A quien no le ha pasado visitar una hermosa ciudad y encontrarse con un anodino día nubaldo con una luz metálica que hace que las fotos de sitios espectaculares luzcan menos que los muebles de Ikea.
La solución, aprovecharnos de los grandes genios de la pintura, y usar sus tonalidades en la foto. Y usar Photoshop. Las versiones CS incorporan la herramienta match color, diseñada para compartir colores entre dos imágenes, para, por ejemplo, montar un panorama y que todas las fotos tengan la misma tonalidad.
Pero podemos ser más ambiciosos y darle a nuestra puesta de sol los tonos de un Turner, o a nuestra foto de un lago el matiz de unos nenúfares de Monet. O lo mismo se puede hacer para conseguir fotos tonalidad “mi padre en la mili”, interiores película de terror o cualquier cosa que se te ocurra.
Pruebas con el puente Manesuv de Praga con sendos cuadros de Turner y Monet. receta original aquí vía Lifehacker





