En la época de las autopistas de la información, de los viajes espaciales, de los teléfonos móviles, y de trenes de levitación magnética, Renfe da muestra de su espíritu puntero (recuerden aquel eslogan de vamos al futuro, subes?), y anuncia que el trayecto Vigo - Madrid va a tardar 20 minutos más. Sí, más. Se ve que las 8 horas y media (prorrogables con alta probabilidad) parecían poco a la afable gente que practicaba turismo rural. Demasiada modernidad. Así que en una innovadora medida, Renfe a decidido sustituir la locomotora eléctrica por otra diésel más lenta, y así recordar los hermosos viajes en tren de carbón para hacer la experiencia más auténtica. Que se jodan los parisinos con su poco carismático Eurostar que los acerca a Londres en dos horas (dos horas, 3 minutos, 39 segundos, exactamente). Cual máquina del tiempo, ¡¡ahora podemos disfrutar del mismo horario que en los años 70!! Lloro de la emoción.


