Cada 12 de Julio, coincidiendo con nada especial (lástima) el sol se alinea con la cuadrícula de Manhattan dando lugar a este bonito efecto. No tiene el glamour de coincidir con los solsticios como Stonhenge, de donde toma su nombre. Ni la espectacularidad de Abu Simbel, donde el sol entra hasta el final del templo sólo dos veces al año, coincidiendo con el nacimiento del faraón y la fecha de su coronación respectivamente. Tan perfecta fue su construcción, que no toda la habitación se ilumina. Una parte, donde se encuentra la estatua del dios Ptha, conectado al inframundo, permanece siempre oscura.


Pero tampoco desmerece.