
El cielo de Sydney en medio de una tormenta de arena. Aunque bien podría ser una colonia marciana, un NeoTokio postnuclear o simplemente la primera trompeta del Apocalipsis.
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El cielo de Sydney en medio de una tormenta de arena. Aunque bien podría ser una colonia marciana, un NeoTokio postnuclear o simplemente la primera trompeta del Apocalipsis.

En 1990 se colocó a la entrada del cuartel general de la CIA, en Langley, Virginia, una extraña escultura, una plancha de cobre, con 865 letras, y de nombre Kryptos. Ocho años después, un agente de la CIA descifró la mayor parte del mensaje que se escondía detrás. Dividió el texto en cuatro partes, cada una cifrada con un método distinto. Logró descifrar las tres primeras, pero los últimos 97 caracteres se le resistieron.
Casi 20 años después, permanece oculto su mensaje, mientras cientos de profesionales y aficcionados a la criptografía tratan deseperadamente de resolverlo, algunos de manera paranoica. Su autor, James Sanborn, ha llegado a recibir llamadas amenazantes y su estudio ha sido atacado en diversas ocasiones. Y la fama de su obra ha sido tal que incluso el Código Da Vinci escondía uno de sus secretos en este mensaje.

La última parte descifrada es un fragmento del diario de Howard Carter, momentos antes de abrir la recién descubierta tumba de Tutankhamon. Can you see anything?
Mientras pasan los años, el autor confiesa que ya se ha ocupado de dejar listo su legado, por si no se descifra el mensaje antes de que él muera. El código que ni siquiera la CIA puede romper, en WIRED.
Sin palabras.
Detroit, la Motor City, vivió su época dorada en la primera mitad del siglo XX, cuando sus factorías de automóviles rugían y la catapultaron a ser la cuarta ciudad de los Estados Unidos con casi dos millones de habitantes. Lujosas oficinas, hoteles y teatros fueron levantados mostrando el poderío de la boyante metrópolis.

Tras aquellos años dorados, diversas crisis en la industria del automóvil y una huída de la poblacion hacia el extrarradio han hecho que hoy la ciudad cuente con menos de un millon de habitantes, y que sus calles estén salpicadas de fantasmagóricas contrucciones que dejaron atrás tiempos más prósperos. No hace falta irse a la antigua Unión Soviética para admirar en abandonada y romántica pose la que en su día fue una de las estaciones de tren mas grandes del mundo. Más en Ruins of Detroit

Que hay más hermoso que una mina abandonada…
Lo estoy volviendo a leer.
Me gusta sobre todo el aspecto orgánico que le da la piel que lo recubre. Los faros son como ojos, la puerta como una aleta. Lo malo de estos estas pruebas de concepto es que muchas veces las (r)evoluciones que introducen no suelen llegar al mercado de masas. Una pena porque no me importaría nada conducir un bicho de estos.

Dice Franck Goddio que cada vez que su exposición de llega a una ciudad, Hapi, dios del Nilo, y cuya colosal estatua es una de sus estrellas, hace que llueva como nunca. Esta semana en Madrid llueve, lo que ya de por si es noticia.
Tesoros Sumergidos de Egipto
16 de abril al 28 de septiembre de 2008 en el Matadero de Madrid.