En 1696, Bernoulli propuso dos complejos problemas matemáticos y dio seis meses para que las más brillantes mentes de la época los resolviesen. Entre sus célebres participantes, la flor y nata de la ciencia mundial. Hooke, Christopher Wren, L`Hôpital, Huygens, Halley o Leibnitz.
Terminado el plazo, tan sólo Leibnitz había resuleto uno de ellos, por lo que se decide prolongar el plazo otros seis meses. A punto de terminar el plazo, las cosas siguen sin mejorar. Pero Leibnitz, a pesar de ser acérrimo enemigo de Newton, se entera de que éste no está al tanto del desafío, y convence a Halley para que se presente en su casa y lo informe.
Tras escuchar a Halley, Newton se pone a ello y resuelve ambos problemas en menos de 10 horas, enviándoselos a Bernoulli anónimante en un sobre sin firmar.
Tras examinar el contenido del sobre que afirmaba haber resuelto los dos problemas, Bernoulli proclama vencedor a Isaac Newton. Al preguntarle cómo sabía que era de Newton aquella solución anónima, Bernoulli respondió, en latín, “Por sus garras se conoce al León” .